Historia

Puntofilipino nace de una historia prestada, de una vida de venturas y desventuras, de las raíces de un pueblo y de espinas arrancadas. Cuentan que un vecino de Fabio de Miguel, más conocido como Fabio McNamara, y tras una ruptura sentimental decidió pintar el salón de su casa “a cubazos” con pintura verde, amarilla,.. McNamara debió contemplar tal escándalo visual a través de la cristalera, que decidido tocó al timbre y preguntó: ¿Puedo ver tu salón? ¡He visto por la ventana y menudo «punto filipino»!
Sobre el nombre he leído de todo: «pícara», «atrevida», «persona desvergonzada», «poco escrupulosa»,… Algunas veces pesa más uno que otro, pero por lo general suelen andar en jaque, componiendo el alma y la historia de PUNTOFILIPINO.